Cosas asombrosas
Hoy he visto cosas asombrosas.
He visto un bosque que tenía una puerta. Estaba abierta en un muro bajo hecho de piedra, un muro cubierto de musgo y líquen. Dentro ya no se oía el agua del arroyo, sólo el silencio y algún pájaro mañanero que buscaba a su pareja. El bosque, como todos los bosques, tenía claros con hierba, y entre los claros se amontonaban las ramas que el invierno estaba dejando caer. He recogido una del color de la plata y la he traído a casa. La he transformado en mi ikebana y ella me ha transformado en su bosque.
Luego he encontrado una casa en lo alto del monte, y dentro una gata. Ninette tiene 17 años, una preciosa cara rayada y pocas fuerzas para vivir. Se queda en la puerta, al abrigo del sol, esperando que alguien la vea, ni maulla siquiera, ni entra siquiera cuando le abren porque no tiene fuerzas. Su amo la recoge tiernamente y la arrima al hogar, sobre una silla se queda dormida con su guapa cara rayada mirando hacia dentro.
También he leído un libro de reclamaciones donde había escritas cosas como "aquí he estado con las dos mujeres que más he amado en mi vida" o también "en este lugar por fín he podido saborear la paz" y algo así como "gracias por vuestra compañía y vuestra comida".
Sí, hoy ha sido un día asombroso.