El puente
Es el puente del Emperador Carlos. Construcción en hierro, año 1900. Un bonito puente sobre el río Gállego, al estilo de la época. Muy adornado en los laterales y en los arcos. Parece de juguete, uno de esos diabólicos rompecabezas de tres dimensiones. Todavía se aprecia su belleza, aun a pesar de que en los años 60 le colocaron dos enormes carteles indicando direcciones.
Sus dos carriles se han quedado insuficientes para la circulación que tiene que soportar en horas punta. A la salida del puente, un semáforo retiene los coches y el atasco llena la calle, el puente y la otra margen del río. Mientras esperas en mitad del mismo a que el siguente semáforo te deje avanzar, si tienes la suerte de que a la vez circule tambien un camión, puedes sentir su balanceo.
Hierro y cemento ceden al peso y al movimiento. En silencio, sin que la vista lo aprecie, pero si estás sobre él, el puente tiembla.
Tiembla un puente de hierro y cemento que es capáz de adaptarse a la naturaleza y convertirse en algo útil. Soporta lo que le imponen, se doblega sobre lo que le pesa y no se hunde.
Hoy pintaban el puente, seguramente es la primera vez desde que lo construyeron. Hoy empezaba a tener una nueva cara, brillante y plateada, cara de carnaval, de miércoles de ceniza, de mujer y hombre trabajadores. Antes le habían quitado el polvo de tantos años de aguantar sobre el río. Pero no le han dado vacaciones, ni siquiera mientras cambia de piel. Ni siquiera un descanso, el puente debe seguir trabajando.
Muchas veces me pregunto qué extraña influencia ejercen sobre mí los puentes. Puentes que unen orillas, que suben, que prohiben. Puentes que amenazan, que tragan, que tiemblan. Puentes que vuelan y que cuelgan.
He sentido a mis pies puentes de cuerda y madera, de hierro y cemento, de acero y piedra, puentes poderosos y restos de puentes. He invitado a cruzarlos y también los he cruzado yo. He sobrevolado, he atravesado y he cruzado puentes milenarios y puentes de ayer y de hoy.
Ahora cruzo un puente muy especial, muy frágil, ahora cruzo un puente de cristal.