Pompa de jabón
Hacer pompas de jabón no es tan fácil como parece. Hacer pompas grandes y bonitas es un arte que requiere habilidad. Como también requiere habilidad pararse a observar los reflejos mágicos de la película de jabón.
Las mejores pompas se hacen con agua limpia de lluvia o nieve y jabón de aceite puro de oliva o de almendras. Para aumentar la duración se añade un tercio de glicerina. Se agita la mezcla. Después se quita con una cucharilla la espuma y las burbujas.
Hecho esto, se introduce en la solución, un tubo delgado de arcilla, cuyo extremo debe untarse previamente de jabón, tanto por su parte interior como exterior.
Las pompas se hacen mojando el tubo en la mezcla y manteniéndolo vertical para que en su extremo se forme la película de líquido. Entonces se empieza a soplar.
Al hacer esto, la pompa se llena con el aire caliente de nuestros pulmones, que es más ligero que el que nos rodea. La pompa inflada se eleva enseguida.
Cuando se tiene cuidado con ellas, las pompas de jabón pueden conservarse décadas enteras. Pero ¡cuidado! la película que las forma es una de las cosas más finas y delicadas que puede apreciarse a simple vista.